sábado, 19 de mayo de 2012

lunes, 14 de mayo de 2012

In Kazlauskas we trust


Veinte años después, Istambul ha vuelto a hacer gala de su preciada condición de ciudad mágica dando cabida a una nueva final four decidida con un tiro en el último segundo. Si hace dos décadas era el inolvidable triple de Aleksander Djordjevic el que cerraba una gran final, el domingo era una canasta de Giorgios Printezis al más puro estilo Eliyahu, la que ponía el colofón a una de las finales más extrañas de la historia del torneo. Aferrados a una fe, convencimiento y autoestima envidiables, el Olympiacos de Dusan Ivkovic sumaba la segunda euroliga de su historia con las mismas credenciales que le habían permitido asaltar el Palaverde sienes y lo hacía además, remontando 19 puntos en poco más de un cuarto a un Cska considerado casi de manera unánime el gran favorito. La gesta helena cobra mayor realce comprobando la diferencia en la configuración de la plantilla frente a temporadas recientes. Tras 15 años  de sequía, que a nivel nacional solo han parcheado tres copas, el club del Pireo lograba alcanzar la gloria de nuevo de la mano de un Dusan Ivkovic convertido en el entrenador más longevo en lograr el título y a la par en el haberlo conseguido tras un mayor intervalo de tiempo, superando así los 11 años que separaron los títulos del 60 y el 71 de Aleksander Gomelsky con el Ask Riga y el Cska Moscú. Junto al técnico serbio, el otro gran triunfador resultaba ser un Vasilis Spanoulis que se unía a la selecta lista de jugadores que han logrado el Mvp con dos equipos distintos y que hasta el domingo se reducía a los nombres de Toni Kukoc y Dejan Bodiroga. Disputando el tramo final con dos pivots tan humanos como Hines y el otrora repudiado por Unicaja Printezis y contando con la mejor versión de un Kostas Papanikolau que despachaba el mejor partido de su carrera (incluso lanzando con solvencia desde fuera) confirmando la sensatez de la apuesta rojiblanca por la generación noventera (Sloukas, Mantzaris, Katsivelis…) no resulta extraña la ola de entusiasmo y admiración que el título griego ha despertado en un publico siempre anhelante de grandes historias de superación y que muy pocas veces podrá vivir otra de tal magnitud. Por si fuera poco, enfrente quedaba un Cska que en un momento del tercer cuarto pareció lanzar las campanas al vuelo, pecando de cierta autosuficiencia. En el camino se queda el ciclotímico partido de un Milos Teodosic tan capaz de dinamitar la primera mitad con tres triples consecutivos como de desquiciar a propios y extraños con un tramo final impropio de su clase. Queda también la extrañeza de ver fallar en el momento clave a Siskauskas, y de la poca participación ofensiva de Krstic o Kirilenko. Quizás podrían apuntarse algún que otro error de dirección de Kazlauskas o apelar al bajo estado físico de un Khryapa, quien para un servidor es tan importante en el funcionamiento colectivo del Cska como el propio Kirilenko… pero en cualquier caso, la sensación colectiva palpitaba más en el elogio de la gesta y en la exaltación de un grupo de jugadores al que ya se les atribuyen características cuasi espartanas. Sin duda, la metamorfosis de este Olympiacos es, más allá de su épico triunfo, altamente admirable, pero ello no debería llevar al error de considerarlo como ejemplo a seguir.



Y es que, sin restar ningún merito a los dueños de La paz y La amistad, lo cierto es que la que se presumía como la final four más espectacular de la historia reciente, termina presidida por una imagen más que preocupante en la que en ninguno de los tres partidos decisivos equipo alguno ha alcanzado los 70 puntos. Es cierto, que habitualmente la tensión de las grandes citas tiende a encoger los ánimos y limitar las alegrías, pero tras unos años de bonanza estilística, el fantasma del basket-control parece volver a planear sobre la vieja Europa. Motivos pueden encontrarse muchos, desde el alejamiento de la línea de tres puntos que lejos de aumentar los espacios ha tendido a reducirlos por la falta de cintura de no haber acompañado la medida con un ensanchamiento de las medidas de la pista, acordes al enorme desarrollo físico de los jugadores. También se podría apuntar hacia unos arbitrajes altamente proteccionistas en la señalización de pasos y dobles y sin embargo tan laxos en la penalización del uso de las manos…pero entre todos los aspectos, el más preocupante sea el táctico. Es cierto, que la continua fagocitacion de la Nba ha propiciado una importante merma del talento individual en una Europa cuyas caras más reconocibles son en buena parte las mismas del último lustro, pero no es menos real que cada vez vuelve a ser más común el ideario de equipo consistente en amasar el balón para entregarse a las soluciones individuales…frente a defensas cada vez más preocupadas en colapsar el centro de la zona y menos en mostrarse agresivas en las líneas de pase, dejando todo atisbo de agresividad en pos de contestar el rebote ofensivo o en definitiva tratar de cercenar el más mínimo impulso de correr por parte del rival.

¿Tiene la culpa de esto Dusan Ivkovic? Evidentemente no. ¿Podría haber jugado el Olympiacos de otra forma? Idéntica respuesta y para nada pretende ser el objeto de este post el más mínimo intento de cuestionar el merecimiento (casi heroico) del triunfo del club portuario. Pero frente a ese merecimiento, anida un peligro latente, aquel en el que la corriente se mimetiza con el ganador y que en unas pocas horas ya parece haber elevado al club griego a la categoría de ejemplo…algo que la historia reciente alerta como altamente nocivo.

                     ZERAVICA VS NIKOLIC


Huérfanos de literatura baloncestistica en nuestro idioma, la aparición el año pasado de “Sueños robados. El baloncesto yugoslavo” de Juanan Hinojo, conformo una de las grandes noticias editoriales en muchísimo tiempo. Obra compleja, vasta y casi imprescindible, “Sueños…” es mucho más que un tratado histórico sobre el baloncesto en la antigua Yugoslavia y bien podría ser el códice explicativo con el que interpretar buena parte de la historia de nuestro deporte a este lado del charco. De entre sus muchas virtudes, la compleja explicación de las distintas corrientes baloncestisticas es quizás su mayor hallazgo, fruto de años de investigación, entrevistas y revisión de cientos de partidos. Y es que, puestos a reducir (se recomienda leer el libro fervientemente) muchas cosas se podrían explicar con la muy distinta forma de entender el mundo de la canasta de Ranko Zeravica y Aza Nikolic. Aunque un servidor se encuentre mucho más cercano a los postulados de quien hiciera campeona del mundo a Yugoslavia en el 70, no se puede obviar que a nivel de resultados los conseguidos por el profesor apenas tienen parangón…aunque el gran problema nunca fue de Nikolic y quizás si de quien fue “más papista que el papa”.

Aunque la nostalgia no lleva a nada y el baloncesto de nuestros días sea francamente superior al desplegado en los años 80, conviene echar la vista atrás a aquella década para empezar a rastrear los inicios del basket moderno. Eran tiempos de grandes cañoneros, de resultados abultados y, tras la final del 83, del paso a un solo representante por país aunque uno de ellos hubiera sido campeón de Europa. Así de esta manera, la Cibona de Zagreb campeona en el 85 y el 86 no podría defender más su corona ya que en el ámbito domestico a su intachable trayectoria en la fase regular no le correspondería igual dominio en los play-off. ¿Fue ese el comienzo? Yo más bien diría que no, pero no cabe duda de que en aquella doble victoria de Djurovic sobre Drazen (simplificando por personalizar una de las historias más fascinantes de la época) hubo una primera señal. La siguiente sería mucho más fuerte, y llegaría procedente de Split de la mano de un antiguo asistente de Zeravica en el Estrella Roja llamado Bozidar y quien tras un primer título liguero marcado por la alegría comenzaría a edificar la primera gran bestia de nuestros tiempos. Resulta redundante hablar de aquella maravillosa Jugoplastika que encadenaba tres títulos de Copa de Europa, pero quizás no sea en balde recordar el asesoramiento de Nikolic y como los de Split logran la gesta con 3 de las 5 menores anotaciones de una final en algo más de 20 años. Quede claro, que aquella era una maquina de jugar al baloncesto, donde el talento estaba al servicio de una idea maravillosa…pese a lo cual uno no deja de pensar en que habría pasado si en aquel primer 89 el alegre Partizan de las transiciones imposibles se hubiera llevado la liga, algo no tan remoto viendo su título en la Korac, la final copera de Maribor en la que vencían a los de Split en uno de los mejores partidos de la década o como días después repetían triunfo  logrando el primer puesto de la regular. Con ojos de hoy en día, aquel Partizan parecía tener más talento pero carecía del rigor de los de Split. La polémica e inconclusa final y la salida a la nba de Divac y Paspalj, corto un debate que con las normas de participación hoy en día bien pudiera haberse extendido a muchas copas de Europa.


Pero nada más lejos de mi intención que acusar al mejor equipo que han visto mis ojos, como tampoco al renovado Partizan que en el 92 tomaba el relevo con Zeljko Obradovic en el banco y la sombra de Nikolic de nuevo planeando. Pero hete aquí que un año después, con las mismas premisas era el Limoges quien lograba la hazaña…totalmente merecida sin duda. Llovieron las alabanzas (merecidas a Boza, Zdoc, Young y compañía) pero huelga decir lo que aquello supuso.




Ahorrare al lector comentar como fueron aquellos años 90 en los que el Kinder se llevaba una copa de Europa venciendo por 58-44 o en los que un Panathinaikos campeón y millonario era incapaz de conseguir llegar a los 40 puntos en un quinto partido de su final liguera. A nivel de selecciones, y salvo el maravilloso oasis de la final del 95, los resultados tomaron los mismos derroteros…hasta que en 1999, en un año también de lock out, el Zalgiris del gran Jonas Kazlauskas devolvió a este juego, que nunca debería dejar de serlo, toda la magia perdida.




 Desde entonces hemos tenido altibajos, pero el Messina que guiaba a la Kinder de los 58 puntos maravillaba en 2001 con un equipo hambriento o ganaba en 2008 atreviéndose a juntar un quinteto formado por Holden, Langdon, Siskauskas, Smodis y Andersen. Claro que Messina también podía ser superado y Obradovic, parte del eje del mal en los 90, lo hacía ganándole en su casa en la para mi mejor final four de la historia (2002) a base de jugar con cuatro pequeños, metiendo 93 puntos en la final de 2007 o bordando el basket en el primer tiempo de 2009. Por si fuera poco, incluso sin triunfos su Panathinaikos, pese a los tópicos, batió records de anotación en la mitad de la década uniéndose a la Fortitudo y a un Maccabi histórico que con Saras, Parker o Vujcic dibujaría paginas únicas… que a nivel de selección la Yugoslavia de Pesic en Estambul, la Lituania de Estocolmo, la Italia de Atenas (incluso se podría adivinar sello europeo en la Argentina dorada) o las más recientes Españas se encargarían de certificar. En 2010, un impresionante Barcelona parecía ser la sublimación definitiva del sistema, venciendo con una defensa agresiva, un juego por encima del aro y una vocación insaciable que le llevaron a la gloria en Paris. Curiosamente, apenas unas semanas después la inesperada derrota liguera ante el Tau de un Dusko Ivanovic que nunca se ha distinguido por ser un apóstol defensivo bien pudo ser otro punto de inflexión. Aquel Barcelona no profundizo en su idea y la derrota en cuartos del año pasado ante el Panathinaikos termino por virar su apuesta…una apuesta que este año solo defendió con fuerza ya un Cska que ha dibujado alguno de los partidos más bellos de los últimos tiempos.

El miércoles comienza en Moscú una final liguera tan importante como las citadas y es que, si bien es una inmensa alegría que el deporte aun guarde espacio para las sorpresas, no estaría de más que el triunfo del Cska ante el Khimki trajera la confirmación de un proyecto que, siento ser apocalíptico, bien pudiera ser la ultima tabla de salvación para los que seguimos creyendo en las bondades de este pequeño club de estetas.


P.D 2: La final de la PBL enfrenta en los banquillos a Rimas Kurtinaitis y Jonas Kazlauskas, razon más que suficiente para volver a recomendar la lectura de las excepcionales "Cronicas lituanas" de Juan Carlos Gallego: http://www.basketme.com/noticia.php?id=37800

sábado, 12 de mayo de 2012

CSKA-OLYMPIACOS APUNTES PARA LA FINAL

Aleksey

PRECEDENTES: Hasta la fecha, el Cska Moscú y el Olympiacos han medido sus fuerzas en 24 ocasiones, todas ellas en la máxima competición continental y con un balance favorable a los moscovitas de 16-8. El primer cara a cara, data de la temporada 94/95 con ambas escuadras jugándose el pase a la final four, en una eliminatoria de cuartos de final cuya intrahistoria refleja una de las partes más oscuras del baloncesto “noventero”:


Un año después, Cska y Olympiacos vuelven a encontrarse, esta vez en la liguilla de octavos con doble victoria rusa: 96-91 en Moscú con 24 puntos de Koudelin y 31 de Rivers y 72-78 en el Pireo con 21 puntos de Nwosu para el Cska. Tras varios enfrentamientos más  bajo el ámbito fiba (fase regular del 97,98 y 99 con un balance de 4-2 para el cuadro heleno), el primer cara a cara de la era Uleb llega en la 02/03 coincidiendo con la llegada al banquillo ruso del actual técnico del Olympiacos, Dusan Ivkovic y saldándose con doble victoria del Cska: 74-67 en Moscú (17 puntos de Songaila) y 77-79 en Atenas (21 puntos de Evans). Posteriormente ambas escuadras se encuentran en los top 16 de la 03/04 y de la 06/07 con cuatro victorias para un Cska intratable. En la 07/08, tras encontrarse en la primera fase con doble victoria griega, ambos conjuntos vuelven a jugarse el pase a la final four en una eliminatoria al mejor de tres partidos. En el primero, celebrado en Moscú, una canasta sobre la bocina de Lynn Greer daba el triunfo a un Olympiacos que en el segundo acto arranca con ventajas de hasta 14 puntos, pese a lo cual no logra cerrar la eliminatoria y ve como el conjunto de Messina levanta la eliminatoria de la mano de un excepcional Siskauskas. De vuelta a Moscú, el Cska certificaba su pase a la final four de Madrid (su último título hasta la fecha) con un claro 81-56. Por último, el precedente más cercano data de esta misma temporada con doble triunfo del conjunto de Kazlauskas: 78-86 en Atenas, en un partido que el Olympiacos domino hasta el descanso y en el que Nenas Krstic fue el jugador más destacado con 20 puntos. En Moscú, el partido redujo su historia a una primera parte esplendorosa en la que el conjunto local anotaba sus 10 primeros intentos triples destrozando a un Olympiacos que terminaba cayendo por 96-64.

¿Cómo LLEGAN?

 Olympiacos: Probablemente en el mejor momento de la temporada. A punto de afrontar la final liguera ante el Panathinaikos con ventaja de pista y tras reafirmar ante el Barcelona las excelentes sensaciones mostradas en la eliminatoria ante el Siena. Ante el barça, el Olympiacos domino un ritmo en el que los de Pascual se han movido bien casi toda la temporada, encomendándose más que nunca a un Spanoulis que esta vez si ejerció prácticamente como base.

CSKA: Coincidiendo con la vuelta de Kirilenko, el Cska parece haber perdido un punto de frescura ofensiva, sufriendo más de lo previsto para llevarse la VTB (en especial en la semifinal ante el Lietuvos) y sufriendo de lo lindo ayer ante el Panathinaikos. Con Jasikevicius atacando a Teodosic y dominando el pick n´roll de manera bestial, el cuadro de Zeljko Obradovic domino de inicio a un cska que no obstante supo dar la respuesta. Un Kazlauskas valiente acabo jugándosela con Khryapa y Vorontsevitch como pareja interior sobreviviendo a un final donde los errores en los tiros libres pudieron ser fatales.

DUELO DE BANQUILLOS: Dos de las grandes pizarras del viejo continente y que además se enfrentan a equipos por cuyos banquillos han pasado. Por un lado el veteranísimo Dusan Ivkovic, ha conseguido maximizar una plantilla de la que ha conseguido sacar un equipo hecho a su imagen y semejanza, resarciéndose así de su agridulce verano con la selección serbia. Enfrente un Jonas Kazlauskas, menos valorado por la increíble plantilla que dirige pero que de momento sigue mostrando unas credenciales de buen gusto impecables. En busca del segundo título para ambos, Ivkovic y Kazlauskas vivirán un duelo que solo cuenta con un precedente anterior  en partido oficial a los vividos esta temporada: en la final four del 99, la primera semifinal enfrentaba al Zalgiris de Kazlauskas con el Olympiacos de Ivkovic y en ella, los lituanos certificarían el primero de los dos grandes pasos que les llevarían a lo más alto de una Europa cestista que a su vez recuperaba con ellos su cara más amable:


Al margen de ese encuentro, ambos entrenadores coincidieron como seleccionadores en el recordado amistoso entre Grecia y Serbia previo al mundial de 2010 en el que se origino una de las grandes peleas de los últimos tiempos. Siguiendo con las interrelaciones, Dusan Ivkovic dirige en la selección serbia a Milos Teodosic, al que también tuvo en el Pireo y a Nenad Krstic, mientras que Jonas Kazlauskas llego a coincidir en la selección helena con jugadores como Spanoulis y Printezis.

http://www.youtube.com/watch?v=vl9BlBn_KO0



RITMO: En las semifinales el Olympiacos lo domino claramente ante, según Dusan Ivkovic, "el mejor equipo de Europa en baloncesto control". ¿Buscara el serbio mayor velocidad ante el Cska? A priori este Olympiacos no renuncia a cruzar rápido la media pista, pero todo apunta que sus opciones pasan por un partido más bien pausado ante un Cska que desmelenado es imparable.

REBOTE: El rebote ofensivo del Olympiacos es temible con mucho jugadores cargando desde fuera que les garantizan posesiones extras y, sobre todo, dificultan la transición contraria. En semifinales, sufrieron para cerrar su aro y ahí puede estar otra de las claves.

CENTIMETROS: Nadie duda ya de la dureza interior de Hines o Dorsey, pero el Cska puede sellar su aro. A la solvencia interior le une las ayudas de un Kirilenko muy presente en la lucha bajo los aros.

DUDAS: Krstic por el Cska y Law por el Olympiacos, aunque parece que ambos jugaran.

DEFENSA: El Olympiacos se ha mostrado más sólido a lo largo del año pero el Cska ha mostrado picos de mayor intensidad, si los de Kazlauskas logran mantenerlos y no reducirlos a sus habituales salidas en tromba tras el descanso el partido se les puede allanar bastante.

TIRO EXTERIOR: Quizás el gran campo de batalla. En el partido de Moscú el cska reventó el partido desde el triple y a lo largo de la temporada su porcentaje en el triple ha sido un termómetro de su estado. El Olympiacos tiende a colapsar la zona y ayudar en el poste bajo concediendo cierto margen al tiro exterior…Por su parte el cuadro griego carece de especialistas clave, la posible irrupción de Keselj, Spanoulis o la sorpresa en forma de presencia de Gecevicius podrían ser más que útiles.


FAVORITISMO: Claro a priori para el Cska, pero teniendo en cuenta que los del Pireo llevan sorprendiendo media temporada. La dura semifinal ante el Panathinaikos puede haber obrado una doble lectura para los de Kazlauskas: relajo tras vencer en la “final anticipada” o liberación de la tensión acumulada.

DEBILIDADES: El Panathinaikos comenzó atacando la defensa de Teodosic algo que el Olympiacos tendrá más complicado de realizar ya que es muy posible que el serbio se empareja de inicio con Mantzaris. ¿Muchos minutos de Law junto a Spanoulis? ¿Antic de 5 saliéndose fuera para sacar a Krstic?. En el lado moscovita, la obsesión será Spanoulis y no sería extraño que de inicio Siskauskas tratara de jugar al poste buscando generar los primeros desequilibrios.

EXPERIENCIA: Sin duda, punto a favor de un Cska con un buen numero de jugadores acostumbrados a esta tesitura de partidos.

CURIOSIDADES: Dusan Ivkovic puede convertirse en el técnico veterano en conseguir la euroliga. Si lo hiciera batiría además el record de separación entre dos títulos que hasta ahora esta en 11 años (Gomelsky con el Riga en el 60 y el Cska en el 71) dejándolo en 15…aunque si el que vence es el Cska el record pasará a Kazlauskas con 13.

Si el Olympiacos se lleva la final four, Gecevicius será el quinto jugador en tener en sus vitrinas los títulos de la euroliga y la Eurocup. Los cuatro precedentes anteriores tienen como protagonistas a Ricky Rubio, Robertas Javtokas, Antoni Fotsis y un Lazaros Papadopoulos, que de vencer mañana, al igual que Spanoulis, se unirá a Dimitris Papanikolau en se campeón de Europa con los dos grandes clubes atenienses. Hablando de doblar títulos, si el Cska vence, Sasha Kaun se convertirá en el quinto jugador que se lleva la final four de la euroliga y la NCAA tras Toni Delk, Drew Nicholas, Tyus Edenes y Jiri Zidek.

Spanoulis puede ser el tercer jugador de la historia en ser Mvp con dos equipos distintos algo que solo han conseguido Toni Kukoc y Dejan Bodiroga. Al margen de ellos, solo Dimitris Diamantidis ha conseguido lograr más de un mvp en la final four, siendo el único en haberlo logrado (el año pasado) en una misma temporada que el mvp de la fase regular. Si se confirman los pronósticos, es posible que Andrei Kirilenko aspire mañana a emularlo.



ARBITROS: Luigi Lamonica, Jose Martín, Tolga Sahin


martes, 8 de mayo de 2012

Barcelona-Olympiacos:

FC BARCELONA-OLYMPIACOS

Dos años después de protagonizar la final de de Paris, Barcelona y Olympiacos vuelven a encontrarse en una final four, tras una temporada en la que han mostrado caminos muy dispares. Por un lado un Barcelona casi intratable desde el inicio en Europa pero perseguido por ciertas dudas sobre su juego y por el otro un renovado Olympiacos que tras un titubeante inicio de temporada llega a Estambul en su mejor momento. Dos plantillas largas y experimentadas parecen asegurar una semifinal de alto voltaje físico y alta exigencia mental.

Precedentes:


Esta temporada: Inédito
En Final four: 2-1 Barcelona
Historia copa de Europa: 9-4 Barcelona
Otras competiciones europeas: Inédito

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Si nos atenemos a los precedentes, el Barcelona Regal presenta un balance favorable en sus enfrentamientos al Olympiacos, en un dominio sustentado especialmente en sus últimos cara a cara. El primer enfrentamiento entre cules y el equipo del Pireo data de la temporada 93/94, donde en la liguilla de octavos ambos equipos se repartían los triunfos como locales: 73-69 en el Palau (21 tantos de Epi y 29 de Paspalj como máximos anotadores) y 82-64 en el Pireo con 26 tantos de Roy Tarpley. La temporada siguiente la historia se repetiría con un nuevo reparto de triunfos locales: 99-78 en Atenas con 27 puntos de Eddie Johnson y 79-64 en la ciudad condal con 16 tantos de Darryl Middleton. En la era Uleb, el primer duelo data del top 16 con doble triunfo blaugrana, siendo especialmente vital el 55-58 en el Pireo donde 17 puntos de Gregor Fucka encarrilaban el pase a la final four del conjunto de Sveteslav Pesic. En esta nueva era, el único triunfo del cuadro rojo se remonta a la 2005/06, cuando los jugadores de Kazlauskas se imponían por 80-68 con 18 tantos de Zizic en el encuentro de la primera fase, en una temporada donde el Barcelona se llevaría sus otros tres enfrentamientos (volvían a coincidir en el Top 16). Pero evidentemente, la historia del duelo catalana-heleno ha vivido sus páginas más trascendentales bajo el manto de la final four donde se han enfrentado tres veces, una de ellas, eso sí, poco menos que intrascendente como fue la victoria cule en el partido de consolación de 2009. Los otros dos cara a cara tuvieron lugar en sendas finales. La primera de ellas en 1997 tras una temporada irregular de ambas escuadras hasta el punto de que Barcelona y Olympiacos arrancaron ya desde los octavos de final con el factor pista en contra derrotando respectivamente a Alba de Berlín y Partizan. En la final tras un primer tiempo igualado, la segunda parte fue de claro color rojo donde los hombres de Dusan Ivkovic perfectamente dirigidos por David Rivers se alzaban con su primera euroliga derrotando al Barcelona por 15 puntos (73-58) en lo que era la mayor diferencia en una final desde la de 1963 (e incluso en aquella ocasión hubo de celebrarse partido de desempate). Trece años después, el F.C Barcelona se resarcía de aquella derrota destrozando al Olympiacos por 86-68, culminando así una temporada realmente excepcional.

http://www.youtube.com/watch?v=ZqdC3d09owc

F.C. BARCELONA

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Campeón de Europa: 2 (2003 y 2010)
Subcampeón de Europa: 5 (1984, 90, 91, 96 y 97)
Final Four: 12ª (1989, 90 ,91, 94, 96, 97, 2000, 03, 06 , 08 y 10)
Otros títulos europeos: 4, 2 Korac (1987 y 99) y 2 Recopas (1985 y 86)
Ligas: 16
Copas: 21

Esta temporada:

Fase regular: 1º Grupo D 9-1
TOP 16: 1º Grupo H 6-0
Cuartos de final: 3-0
Total: 18-1


Tras la decepción de quedarse fuera de “su” final four la temporada pasada, el F.C.Barcelona llega a Istambul convertido en el equipo con más presencias en la historia del torneo y lo hace además avalado por unos números excelsos. Llegar a la final four con el mejor balance desde que el Cska alcanzara la de 2005 (19-1…el ultimo campeón invicto se remonta al Varese de 1975), haber encajado más de 70 puntos solo en tres ocasiones o ser el único equipo capaz de solventar como invicto el top 16 y la serie de cuartos de final, deberían ser argumentos poco menos que definitivos como para colocar al Barcelona como el gran favorito para llevarse la final four. Sin embargo el conjunto cule sigue suscitando alguna que otra duda más relacionadas con el juego que con los resultados. Intachable en Europa, la clara derrota en la final copera ante el R.Madrid o el hecho de encadenar dos derrotas consecutivas en la liga acb ante equipos más modestos (Banca Civica y Gran canaria) pesan ligeramente en la imagen de un equipo que en cierta medida pelea contra si mismo o al menos contra la maravillosa imagen que proyecto en 2010.

Con unos números defensivos espectaculares, el equipo de Pascual se muestra extremadamente sólido atrás pero salvo momentos puntuales ha adolecido de la agresividad exterior que tan buenos réditos le diera en el pasado. A consecuencia de ello, el conjunto blaugrana ha tenido problemas para jugar en transición lo que unido a una vocación por un juego más controlado ha derivado en una versión menos arrolladora y en cierta dificultad para cerrar algunos partidos francamente cómodos. Al margen del estilo de juego, los problemas físicos de sus aleros, la inadaptación de un Marcelino Huertas algo incomodo y la novedosa política de descartes en el ámbito domestico (los dos últimos años las lesiones de Barton y Mickael facilitaron la gestión del overbooking) han sido otro de los aspectos que bien pudiera haber evitado el definitivo vuelo barcelonista. En el aspecto positivo, la excelente temporada de Erazem Lorbek y la progresiva aportación de la segunda unidad han facilitado las cosas a un equipo donde Juan Carlos Navarro parece en vías de recuperar sus mejores sensaciones. Por lo demás, sensaciones subjetivas aparte, resulta evidente que la longitud de plantilla, la calidad del esqueleto base y la probada solvencia defensiva convierten al club blaugrana en un enemigo temible, dispuesto a mostrar su mejor cara en el momento clave del año.


EL APUNTE HISTORICO

EL ÉXITO DE LA CONTINUIDAD

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Fundado en 1.926 la sección baloncestistica del FC Barcelona nunca tuvo una
singladura fácil, de tal manera que incluso en 1961 estuvo al borde de la desaparición. Sin peso en los primeros años, el Barcelona se establecería como una de las potencias baloncestisticas de los años 40, logrando cinco copas y la primera liga disputada a nivel nacional, aunque esta finalmente quedara en el olvido y ya no se retomara con el formato definitivo hasta 10 años después.
En el seno ya de la Liga nacional, el Barcelona se llevaría su tercera edición, la de 1959 de la mano de históricos como Canals, Bonareu, Buscato, Miro o los Martínez. Sin embargo, lejos de ser un presagio de tiempos mejores, el titulo liguero fue el comienzo de una larga travesía del desierto. Tras un par de dobletes madridistas, el presidente del club, Enrique Llaudet, decide disolver la sección ya que esta no estaba en condiciones de competir por los objetivos mínimos estimados por la directiva. Finalmente, el club continúa en categorías inferiores y logra el ascenso de nuevo a la liga nacional, pero en 1964 vuelve a perder la categoría, esta vez en la pista. Tras recuperar de nuevo su status, los blaugranas pasan sin pena ni gloria por el torneo hasta que en 1972, con Xavier Añua en el banquillo logran el subcampeonato liguero. Mediados de los años 70 y de la mano de Eduardo Portela en la dirección y de Ranko Zeravica en el banquillo, el Barcelona comienza a priorizar su cantera y a sembrar las semillas de sus primeros éxitos. Con todo, y tras varios subcampeonatos, el primer título no llegaba hasta 1978
en forma de copa con Kucharski en el banquillo. Convertido en dominador copero, el primer titulo liguero llega en el 81, el siguiente no se hace esperar tanto y llega en el 83, dando paso a la Copa de Europa de 1984, donde ante la Roma, el Barcelona se topa con su primera gran decepción en la máxima competición continental. Antes, la mejora domestica ya había tenido sus primeros reflejos europeos con sendas finales perdidas ante el Cantu: en el 75, todavía con Zeravica en el banco, el Barcelona abría la final cayendo en el Palau por 69-71 en un partido donde los italianos habían llegado a manejar ventajas superiores a los 10 puntos. Ya en la vuelta, los hombres del “científico” Taurisano no daban opción venciendo por un claro 110-85 con 27 puntos de Pier Luigi Marzorati. Seis años más tarde, en la Recopa, el club italiano volvía a ser el verdugo de un cuadro blaugrana, ahora entrenado ya por Antoni Serra, al imponerse por 86-82, dejando en estériles los 28 puntos de Epi. Por parte de los de Bianchini, el reparto ofensivo de los Marzorati, Riva, Flowers o Boswell resultaba clave.

Tras las decepciones ante las escuadras italianas, el club blaugrana iba a conocer al fin la gloria Europa encadenando tres títulos continentales: las recopas del 85 y 86 ante Zalgiris y Scavolini y la Korac del 87 ante el Limoges. Con Manolo Flores al frente en la primera de ellas, las dos siguientes llegan ya bajo la manija de una de las figuras clave de la historia barcelonista: Aito García Reneses. Tras su buen papel en la Penya y sus dos títulos europeos, en el 87 Aito dirige al Barcelona que de la mano de la recodada canasta de Kenny Simpson reconquistaba en Badalona (los cules habían eliminado al Madrid en semifinales) el título liguero abriendo una etapa de dominio que en cierta forma dura hasta nuestros días (13 de las últimas 25 ligas). Reconquistado el poder liguero, bajo la dirección de Aito el Barcelona encadenaba por primera vez 4 títulos, la gran asignatura pendiente pasaba a ser la Copa de Europa…convirtiéndose en una herida que no se cerraría hasta 2003. La Jugoplastika por tres veces, el Joventut, los colosos griegos…el Barcelona acababa por chocar en la fase más decisiva del año abriendo un debate encendido entre los que achacaban al equipo falta de competitividad y los que valoraban el éxito de estar en la pomada año tras año. Ahora con dos títulos en las vitrinas, el viejo debate se observa con más indulgencia y el que el Barcelona se haya convertido en el club con más presencias en la final four es visto como el reflejo del trabajo bien hecho…de tal manera que quizás los verdaderos fracasos estuvieron en aquellos años en el que el club no consiguió llegar a la final four. Entre ellos, varios llaman especialmente la atención por ser especialmente dolorosos: el de la temporada pasada y el del 98 por celebrarse la gran cita en el Palau Sant Jordi y, sobre todo, la casi inexplicable ausencia de la primera final four de la historia. Con sus recientes éxitos europeos como aval, el conjunto blaugrana partía como uno de los grandes favoritos del torneo añadiendo a su extraordinaria plantilla nacional (Solozabal, Epi, Sibilio, Jiménez, Costa, Ferran...) a un Audie Norris que habías deslumbrado en sus dos temporadas en Treviso. Marcado por los problemas físicos de este ultimo, el conjunto de Aito arrancaba la competición domestica con varias derrotas que habría de unirse a las cuatro cosechadas en las primeras cuatro de la propia Copa de Europa. Tratar de analizar la trayectoria cule en este torneo obliga a tirar de calificativos tan manidos, ¿y erróneos?, como el de kafkiano. De entrada, los de Aito caían en Tel Aviv por 108-107 pese al 7/7 en triples de Sibilio, en un partido que dominaban claramente a escasos momentos del final y donde la baja de Kevin Magee acabaría de ser suplida por los 36 puntos de Ken Barlow y los 34de Jamchy. Lastrados por ese mazazo, y por los 45 puntos de Galis, el barça repetía guión en su pista ante el Aris entrando en una dinámica atroz, que incluía otra inesperada derrota en Colonia ante el Saturn. Con solo diez años de historia, el equipo alemán se presentaba como el espejo de su entrenador, un Tony Di Leo sin el que no se podría entender la singular trayectoria del Saturn. Miembro en la actualidad del organigrama de los Sixers, equipo que llevo a los play-off tras sustituir de manera interina a Mo Cheeks en la temporada 2008/09, Di Leo había llegado al club de Colonia tras dirigir al conjunto femenino del DJK Dusseldorf al que conseguía llevar a siete títulos ligueros y una Copa de Europa, a la par que se hacía con las riendas de la propia selección femenina. Tras disipar las dudas de su adaptación al basket masculino en la temporada anterior, el técnico de Philadelphia moldeaba un equipo rápido, alegre y atrevido como pocos, tan capaz de presionar a toda pista como de bombardear el aro rival sin ningún tipo de miramiento en un poético desprecio del reloj de posesión. Con una buena pareja norteamericana formada por el eléctrico Bryan Warrick y el sobrio y eficaz Ralph McPherson, el Saturn completaba su columna vertebral con el canadiense nacionalizado Richard Hunger (que había pasado por Ferrol y Alcalá de Henares) y con internacionales como Gnad, Baeck o, el que sin duda era la gran estrella del equipo, Michael Jackel. Dotado de una zurda exquisita, Jackel compartía origen canadiense con Hunger y llegaba a la presente edición de la Copa de Europa en plena madurez baloncestistica tras realizar un espectacular eurobasket en Atenas. Al igual que dos años antes, el cuadro germano había caído en los cuartos de final ante España, casi en ambos casos habría que decir ante Epi, pero a nivel individual, Jackel había llevado su juego hasta nuevas cotas, batiendo incluso el record de puntos con la selección al anotar 42 puntos en el triunfo ante Israel, en una marca que perduraría hasta el partido por el bronce del eurobasket 2001 con los 43 de Dirk Nowitzki (cinco años más tarde ante Angola, el propio jugador de los Mavs se iría hasta los 47). Con estas premisas, el Saturn comenzaba su periplo destrozando al vigente campeón (Tracer Milan)por un claro 102-78 con 32 puntos de Jackel, pese a lo cual la victoria ante los blaugrana se convertía en un verdadero bombazo.
Tras caer ante el Partizan en el Palau, el Barcelona comenzaba su salida del pozo, venciendo en Milán con un Epi imperial...antes de caer en Francia ante un pobre Pau. La segunda vuelta dejaba la mejor versión de un equipo que destrozaba a Maccabi o Tracer y que conseguía asaltar la hasta entonces, poco menos que imposible pista del Aris en un esfuerzo finalmente baldío pues cuando la situación parecía encarrilada dos derrotas consecutivas, una asumible en Belgrado y otra increíble en Holanda, dejaban al conjunto cule con la miel en los labios en favor de un Maccabi que en la ultima jornada no fallaba ante un apático Partizan.

Con la perspectiva adecuada, y sin urgencias históricas, es posible que el Barcelona y el barcelonismo, debiera afrontar la cita otomana con la mente clara, consciente de lo difícil y meritorio que es llegar a una final four, para quien sabe si así encarar en mejor disposición la gran cita del año.


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LOS JUGADORES

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Tercer jugador mejor valorado del Barcelona en la euroliga, Marcelino Huertas no esta teniendo sin embargo una fácil adaptación a su nuevo medio. Marcado por ciertas dificultades defensivas, el brasileño no esta consiguiendo jugar con la soltura y desparpajo habituales. Incomodo con el ritmo de juego, Huertas ha encontrado sus mejores minutos cuando ha tenido espacio para la transición, explotando su buena visión de juego o su facilidad para generar puntos en campo abierto. Mejor pasador del equipo, el brasileño esta lanzando además con bastante acierto desde el triple (43%) a la par de seguir siendo uno de los jugadores con más facilidad para conseguir canastas imposibles (bombas, tiros a una pierna…) del viejo continente. Hace algo menos de dos años, también en el Sinan Erden, Huertas puso contra las cuerdas a la Usa de Durant y a la Argentina de Scola, ahora con que solo se acerque un poco a ese nivel de frescura su papel podría ser clave. Junto al brasileño, Victor Sada conforma un puesto de base menos numeroso que en pasadas campañas, lo que quizás, junto a su participación en el eurobasket, ha llevado al catalán a mostrar una menor exhuberancia física algo que en las últimas jornadas parece haber remitido. Jugador de plena confianza de Xavi Pascual, Sada sigue mostrándose como un gran defensor en el uno contra uno a la par que el jugador indicado para cambiar el ritmo de juego desde la defensa. Dotado de un espectacular salto que le permite ayudar en el rebote, ofensivamente le cuesta tomar responsabilidades (5 puntos anotados entre el top 16 y los cuartos de final) en parte por su falta de confianza en el tiro y en parte por cierta falta de, pese a sus buenas piernas, capacidad para atacar el aro (solo 4 tiros libres lanzados en la euroliga).

Castigado por una recurrente fascitis plantar, Juan Carlos Navarro ha vivido una temporada complicada donde a los problemas físicos se le ha unido el lógico bajón mental tras su increíble eurobasket de Polonia. Tras firmar tres últimos partidos antológicos que le llevaron a un Mvp buscado, no resulta extraño que, en un jugador como Navarro que siempre se ha movido por sensaciones le haya sido complicado enchufarse a la temporada. Con todo, llegada la hora de la verdad, el mejor Navarro ya ha empezado a vislumbrase con una muy buena serie de cuartos ante el Unics de Kazan. Jugador casi sin parangón en el basket europeo por su extremada facilidad ofensiva, Navarro no esta presentando grandes porcentajes en el tiro exterior, pero su capacidad de generarse tiros desde casi cualquier rango y casi de cualquier forma, le siguen convirtiendo en una amenaza que se multiplica gracias a su facilidad para crear juego en el 2*2. Sin nada ya que demostrar, si el físico le permite llegar en buenas condiciones, Navarro tiene números para pelear por repetir el MVP de 2010, aunque para ello deberá mantener la cabeza fría ante la presumible dureza de sus oponentes. Recuperado de la lesión que sufrió en la final de la copa, Chuck Eidson se postula como otra de las claves para que el Barcelona pelee por su tercera euroliga. De extremada polivalencia, Eidson ha llegado a tener minutos como base en la primera mitad de temporada o incluso como 4 en los últimos minutos de la primera parte de la final copera (algo que sin las restricciones de cupos parece improbable en la euroliga) cumpliendo siempre con su rol aunque quizás sin la brillantez o continuidad que algunos esperaban. Excelente en la concepción del juego y el manejo de los amagos, Eidson ha visto limitado en ocasiones su rol ofensivo al papel de tirador exterior, donde nunca ha sido un especialista (pese a ello presenta un buen 18/47 en triples). Excelente defensor con una especial intuición para el robo, el norteamericano posee además un excelente tren inferior que, junto a su dominio del cuerpo, le permiten finalizar con mucha potencia. La tercera gran referencia del perímetro la encarna un Pete Mickael en plena lucha por volver a ser el jugador de hace dos temporadas. Menos potente físicamente, Mickael sigue mostrándose solvente en el apartado defensivo pero sufre más de que antaño en el poste bajo. Con dificultades para desarrollar el juego en campo abierto, el ex del Tau esta mostrando en cambio unos excelentes porcentajes de tiro exterior que unidos a su probada competitividad a buen seguro le hacen un baluarte en Istambul. Peleando por la cuarta plaza de la rotación, Joe Ingles y Xavi Rabaseda han vivido una temporada de altibajos, en la que en las últimas semanas parece salir fortalecido el australiano. Jugador muy completo, Ingles se esta revelando como un muy buen defensor lo que unido a su buena lectura de juego le convierten en un jugador cuyo papel parece ir in crescendo. Capaz de lo mejor y lo peor con su zurda desde el 6´75, la toma de decisiones sigue siendo su punto flaco. Junto a Ingles, completa la rotación un Xavi Rabaseda desaparecido en el inicio de la temporada pero al que los problemas físicos de Mickael, Eidson o Navarro otorgaron un espacio que el canterazo supo aprovechar. Potente físicamente, se muestra irregular en el tiro exterior pero muy potente en las penetraciones.

Definitivamente asentado como 4, Erazem Lorbek esta firmando una excepcional temporada que le ha convertido probablemente en el jugador más regular y fiable del actual Barcelona. Tirando de inteligencia y colocación, el esloveno ha conseguido minimizar los daños en la defensa a jugadores más rápidos a la par que en ataque domina en el poste bajo gracias a su inabarcable repertorio de movimiento de pies. Solvente de cara al aro (por encima del 40% en triples), Lorbek ayuda además a la circulación de balón gracias a su concepto de juego ya que, pese a no ser un pasador especialmente creativo, posee una muy buena lectura del 5*5. El descanso para el de Ljubljana, llega de la mano de un C.J. Wallace un tanto encasillado en su función de jugador abierto. Irregular en el tiro (31% en triples), el ex de Gran Canaria y Benetton rara ve esta usando su capacidad para poner el balón en el suelo y atacar el aro. Defensivamente sufre en el uno contra uno y tiende a padecer despistes en la defensa colectiva aunque su pelea en el rebote y su actividad le convierten, en ese aspecto, en una pieza valiosa. En el puesto de 5, la profundidad de la plantilla blaugrana ha derivado en que sus tres torres hayan tenido distintas fases de protagonismo a lo largo de la temporada, aunque finalmente su aportación estadística haya resultado muy similar (7´1 de valoración para Perovic y N´Dong y 6´4 para Vázquez). En le inicio de temporada, sobre todo en acb, Boniface N´Dong se encarno en el gran protagonista disipando las dudas sobre su renovación, mostrando un rendimiento impropio de su edad. Aunque con el paso de los meses, su juego ha caído un tanto, el senegales sigue siendo un claro activo en las continuaciones y a través de los tiros cortos. Buen taponador y aceptable intimidador, su falta de peso en el 1*1 y sus blandas manos son, quizás, su mayor handicap. Descarte habitual en las primeras semanas en la liga endesa, Kosta Perovic ha ido recuperando el tono físico hasta el punto de mostrarse como el pivot más resolutivo de los de Pascual en la euroliga (misma valoración media que N´dong pese a jugar menos minutos que este y que el propio Vázquez). Especialista ofensivo, si tiene el día puede anotar con continuidad a través de ganchos, continuaciones o tiros cortos, pero junto a momentos de fluidez alterna otros de absoluta desaparición. Defensivamente, sin ser un pilar, se hace grande y aguanta relativamente bien el contacto. Tras unos meses algo desubicado, Fran Vázquez parece llegar en su mejor momento del año a la final four. Su buena sintonía con Navarro y Huertas le permiten ofrecer una solución de contundencia, a la par que muestra una mejora en la continuidad del juego. Mejor recibiendo de cara, bien para matar o tirar de cuatro/cinco metros, el valor del gallego se medirá atrás donde, cuando esta entonado, puede ser clave por su capacidad de intimidación como bien mostrará en la final de hace dos temporadas.

EL ENTRENADOR: Tercera final four en su quinta tentativa, no cabe duda de que la carrera de Xavi Pascual dista de ser la habitual en un entrenador de tan corta trayectoria. Serio y trabajador, Pascual se ha revelado como un gran preparador de partidos amen de mantener en líneas generales una muy buena dinámica de grupo con los roles bastante definidos y de inculcar una excelente línea defensiva al equipo. En el aspecto menos positivo, en ciertos momentos le ha costado ir a contrapié lo que en momentos complicados ha terminado por afectar a su capacidad para rotar a sus jugadores. Con el desgaste propio de un club tan grande, la eliminación ante el Panathinaikos el año pasado le ha pasado cierta factura, lo que unido a un estilo ofensivo cada vez más controlado y rígido han puesto en entredicho alguna de sus decisiones. La derrota copera como anfitrión ante un Real Madrid erigido en adalid de un estilo diametralmente diferente acabo de poner más presión en una olla ahora aliviada con la cómoda clasificación para una final four, donde Pascual tendrá una prueba de fuego ante alguna de las pizarras más prestigiosas de Europa.



LOS NÚMEROS (entre paréntesis los jugadores más destacados)

PUNTOS: 75´4 (Lorbek 13´8, Navarro 13´4, Mickael 9´8)
REBOTES: 35 (Lorbek 4´7, Mickael 4´3, Eidson 3´5)
ASISTENCIAS: 15´84 (Huertas 4´6, Navarro 3´2, Eidson 2´6)
TAPONES: 3´84 (N´Dong 1´2, Vázquez 1´1, Perovic 0´9)
VALORACION: 89´52 (Lorbek 16´3, Navarro 13´1, Huertas 10´7)
TIROS DE 2 %: 50´6 %
TIROS DE 3 %: 35´5 %
TIROS LIBRES: 78´9 %

EL JUEGO

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ATAQUE

RITMO: Punto recurrente al valorar al Barcelona de esta temporada. Salvo contadas excepciones (Palau ante el Siena, en Kazan la primera fase..) al Barcelona de esta temporada le esta costando ya no solo correr, algo que seguramente no busca con determinación, si no subir las pulsaciones a los partidos. Recuperar un mayor grado de riesgo/agresividad atrás, como parecen estar buscando algo más estas últimas semanas, puede ser el paso que necesiten los de Pascual para verdaderamente optar a todo

TIRO EXTERIOR: Con Huertas y Mickael mostrando porcentajes altísimos, la mejor versión de Navarro puede ser clave, pero más si cabe, lo será el acierto de “los secundarios”. La paciencia y buena circulación de balón del barça esta logrando sacar habitualmente bastantes tiros abiertos con resultados muy dispares…

ALTURA: El tamaño importa y de que manera, la posibilidad de jugar con dos aleros o el hecho de contar con Lorbek en el cuatro genera una superioridad a la que el Barcelona saca provecho con frecuencia.

TALENTO DIVERSIFICADO: Navarro, Huertas, Eidson, Mickael, Lorbek… pocos equipos presentan esa diversificación de jugadores con capacidad de erigirse en referentes en los momentos clave.


DEFENSA

Números: Es posible que las estadísticas no tengan mayor importancia, pero los números del Barcelona asustan, hasta el punto de ser el equipo que, desde que en 2001 comenzara la nueva era de la euroliga, con una menor media de ellos encajada de la historia.

AGRESIVIDAD: Quizás el mayor cambio respecto hace dos temporadas, pese a su gran estadística este Barcelona es mucho menos agresivo en el exterior y en la defensa de balón. Al margen de redundar en la falta de transiciones, permite a los contrarios respirar más de lo habitual.

INTIMIDACIÓN: Quizás ya no llame tanto la atención, pero la batería interior blaugrana sigue marcando territorio.


OLYMPIACOS
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Campeón de Europa: 1 (1997)
Subcampeón de Europa: 3 (1994, 95 y 2010)
Final Four: 7ª (1994, 95, 97,99, 2009 , 2010 y 2012)
Otros títulos europeos: -
Ligas: 9
Copas: 9

Esta temporada:

Fase regular: 2º Grupo A 6-4
TOP 16: 2º Grupo E 3-3
Cuartos de final: 1-3 ante Siena
Total: 12-8

Si atendemos exclusivamente a las expectativas creadas a principios de temporada, es muy posible que la mayor sorpresa de esta final four sea la presencia en la misma del Olympiacos. Acusando la terrible situación que vive el pais heleno, el club del Pireo vivía una clara reestructuración el pasado verano, aligerando su plantilla de estrellas y apostando por jugadores de un perfil medio en busca de una idea de equipo más modesta, pero a la vez más sólida. Tras unos comienzos titubeantes, donde a la solvencia como locales se oponía su fragilidad como visitantes, el club ateniense ha ido creciendo con el paso de los meses de manera pausada pero continua a la imagen y semejanza de un Dusan Ivkovic quizás más cómodo con esta tipologia de equipo. Por otro lado, la salida del equipo de unos inadaptados Lucas y Howard y la llegada de Law y Dorsey acabaron por apuntalar a un equipo que además en la segunda mitad de temporada recuperaba a un buen Marko Keselj, quien en navidad estaba más fuera que dentro del equipo. Consolidando un futuro gracias a los minutos de los que están disponiendo jugadores como Sloukas, Mantzaris o Papanikolau, el Olympiacos es a día de hoy un equipo de extremada dureza mental, de buen tono defensivo y de una competitividad más que probada. Inferiores hombre por hombre a cualquiera de los otros tres equipos presentes en Istambul, nadie debería descartar a un equipo que a lo largo del año ha respondido mucho mejor cuando más exigido se ha hallado.

APUNTE HISTORICO

GANAR DE CUALQUIER MANERA

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Fundada en el año 1925, la sociedad polideportiva Olympiacos nacía a orillas del Pireo impregnándose ya de inicio de una fuerte vocación internacional. El contacto con marineros americanos pronto sirvió como puente de un baloncesto que encontraba en jugadores como Alekos o los hermanos Spanaoudkis (Lekos tiene el honor de haber sido el primer jugador griego en practicar el tiro en suspensión) a sus primeros alumnos aventajados. Pese a este carácter pionero, el club rojiblanco permanecía a la sombra de Panathinaikos, Panellinios o Aek que por turnos se disputaban la hegemonía en una liga helena de la que el Olympiacos no podría gozar hasta 1949. Lejos de asentarse, el segundo título habría de esperar hasta 1960 y el tercero 16 años más. En esa época, finales de los 70, el Olympiacos vive sus mejores momentos de la mano de dos jugadores nacionalizados: Steve Giatzoglou y Giorgios Kastrinakis y de la estrella local Giorgios Barlas. Al título del 76 se le une el del 78 con una meritoria actuación en la copa de Europa del año siguiente. Además la creación de la copa griega en 1976, trae nuevas alegrías a los del Pireo con 4 títulos y un subcampeonato en sus primeros cinco años de existencia. Pese a los buenos augurios, la entrada en los 80 trae consigo un dominio inicial del Panathinaikos y una segunda mitad de dominio claro del Aris de la pareja Galis-Giannakis, mientras que en el Pireo lo más notable se limita a dos subcampeonatos coperos.
Con el afán desmedido de ser grande, el Olympiacos comienza a cambiar su suerte con la llegada en la 91/92 de Zarko Paspalj. Mvp en su primera campaña, el zurdo lleva en su segunda temporada al Olympiacos al quinto título de su historia abriendo un ciclo que se prolongaría cinco años. Con el dominio local a sus pies, Europa era el nuevo objetivo:
Mediados los años 90 el eje central del baloncesto heleno vira de nuevo de Salónica hacia Atenas, haciendo que el tradicional dominio en los últimos años de Aris y Paok pasara a manos de Panathinaikos y Olympiacos. A su eterna rivalidad los atenienses sumaban ahora otra y es que ambos buscaban con locura el primer cetro continental par Grecia.

Con estas premisas no es de extrañar que la semifinal que les enfrentó en 1.994 fuera tensa y competida a más no poder. Símbolo del traspaso de poder Gallis y Fassoulas, otrora lideres de Aris y Paok, lideraban ahora a Panathinaikos y Olympiacos, aunque una extraordinaria defensa de Sigalas dejaba al primero en unos míseros 8 puntos, haciendo estériles los 32 de Volkov y llevando a los portuarios a su primera final europea. Con un Paspalj, que afrontaba su tercera temporada, y el ex nba Roy Tarpley como pareja de extranjeros sólida y millonaria, poca gente concedía oportunidades a la Penya, que había entrado en la final a la chita callando. Pero cuando el inolvidable triple de Corny Thompson besaba la red y Zarko Paspalj fallaba desde el 4´60 el proyecto se desmoronaba.

De nada sirvió que llegados los play-off el equipo del Pireo se mostrara intratable y sumara el segundo titulo liguero consecutivo a costa del PAOK y que además supusiera el tercer doblete (se habían llevado la copa ante el Iraklis) de su historia (casi 20 años después del segundo), ya que la gran obsesión era Europa. Paspalj cambia de acera y se va al Panathinaikos, desde el cual recala Volkov y además Tarpley también es dado de baja. Para sustituir al americano se busca de nuevo a un jugador de cartel NBA y tras sopesar varias opciones el elegido resulta ser Eddie Johnson. Jugador elegante y sobrio se había formado en la universidad de Ilinois, para después ser elegido en segunda ronda del draft de 1981(el de Isiah Thomas o Mark Aguirre entre otros) por los Kansas City kings, franquicia en la que permaneceria durante seis temporadas promediando cerca de 20 puntos por noche (si exceptuamos su año rookie donde no llego a 10) antes de emprender un periplo por Phoenix, Seattle y Charlotte. Prueba de que pese a sus 35 años aun es un jugador valido es que en los Hornets promedia 11´5 puntos con un 40% en triples, en su última temporada previa a su aventura europea. Como curiosidad cabe recordar que Johnson había sido elegido mejor sexto hombre justo un año después de que lo hiciera el propio Tarpley. Con la guinda de Johnson, el equipo del Pireo creía acariciar el sueño europeo, más aun al comprobar la rápida adaptación de este, que en el tercer partido de la temporada europea, contribuía con 32 puntos a vengar la final de la temporada pasada con la victoria del Olympiacos en Badalona.

Pese a mostrarse un tanto irregulares, los rojos acaban por asegurarse el segundo puesto de su grupo tras vencer en casa cómodamente al Kinder de Bolonia (89-64 con 34 ptos de Johnson y 20 de Volkov) en la penúltima jornada de la primera fase, lo que les garantizaba la ventaja de campo en el cruce de cuartos de final, ultimo escollo antes de la final four.

El rival resulta ser el CSKA de Moscú, 3º del otro grupo que presentaba igual balance de victorias y derrotas que los griegos, pero se había visto relegado por el basket-average tras su empate con Madrid y Scavolini. Entrenados por Eremin, los moscovitas vivían tiempos de cambio y habían iniciado la competición con dos americanos: el diminuto base Evans, eléctrico y gran pasador y el rocoso pivot Patrick Eddie, aunque eso si acabarían por ser cortados. La base del equipo la formaban parte del núcleo duro que había llevado a Rusia a la meritoria plata del mundial de Canada, destacando sobre todo Karaseev un base escolta de gran capacidad ofensiva, Koudeline un impredecible escolta zurdo capaz de armar el brazo desde cualquier lado, el efectivo Panov y el resolutivo y talentoso ala-pivot Kissourine, armas estas que en cualquier caso parecían insuficientes para detener a la millonaria maquina ateniense.

Por aquel entonces los cuartos de final de la liga europea tenían la particularidad de que el primer partido se disputaba en casa del equipo con peor balance, así pues el 9 de Marzo de 1995 se disputa en Moscú el primer partido de la serie. Hasta el descanso todo transcurre con normalidad (45-44 para los locales), pero la segunda parte se salda con una memorable exhibición ofensiva del CSKA, que con Karaseev y Koudeline anotando una y otra vez se apuntan el primer tanto por un inapelable 95-65.

Las críticas de la prensa griega fueron feroces y, exceptuando a Johnson que se había ido a los 28 puntos, no respetaban a ninguno de los componentes de la fuerte plantilla roja. Pese al lógico desencanto por la abultada derrota, más de 15.000 personas llenaron el palacio de la paz y de la amistad (o de las dos mentiras como sabiamente decía el gran Ernest Rivera) y pudieron presenciar uno de los mejores partidos del año, con grandes defensas, emoción y tres jugadores rayando a un nivel sublime: Johnson de nuevo 28 ptos, Volkov 22 y 11 reb y el moscovita Karaseev cuyos 31 puntos finales resultaban estériles en el marcador final (86-77).

Hasta este punto, y dentro de la relativa sorpresa que suponía el gran rendimiento ruso, todo marchaba dentro de unas pautas habituales pero, desgraciadamente, todo estaba a punto de quebrarse.

Tras disputar el segundo partido el Martes 14, y estando previsto el tercero para el Jueves 16, el Miércoles 15 ha quedado grabado como uno de los más vergonzosos de la historia reciente del basket europeo. Tras poco más de una hora de entrenamiento, varios jugadores moscovitas comenzaron a sentirse mal, pero lo que no parecía más que un problemilla se torna rápidamente en todo un drama: en poco más de un minuto y ante la incredulidad del cuerpo tecnico, Morgunov, Panov y Koudelin pierden el conocimiento y tienen que ser trasladados a un hospital. A medida que pasa la mañana el resto de jugadores va sintiendo distintas molestias, mareos o dolores de cabeza y apuntan a las botellas de agua que la organización les había facilitado. Examinadas las que aun no se habían abierto, se observó que presentaban varios agujeros en los respectivos tapones y se decide llevarlas a un laboratorio. El dictamen es rápido y concluyente, presentan un fuerte componente químico ajeno a la composición normal y cercano al ácido lisérgico. La situación va empeorando y Panov tiene que ser trasladado a la UCI mientras Morgunov entra en coma. Poco a poco su situación mejora, pero simultáneamente Karaseev y Kornev caen también gravemente enfermos y tienen que ser ingresados. Llegado el jueves, la estupefacción es total porque la FIBA se niega a aplazar el partido.

El CSKA llega al encuentro con solo cinco jugadores: Kissourine, Vadeev, Grezin, spiridonov y un semi-recuperado Kodelin que apenas se puede mantener en pie. En una demostración de coraje, los moscovitas llegan al descanso con tan solo 5 puntos abajo, pero en 5 minutos Koudelin cae eliminado y 10 después lo hace Grezin. Con 5 minutos por jugar, la megafonía helena pide al público que anime a los heroicos jugadores rusos, pero por entonces todo suena ya a burla y el Olimpiacos gana cómodamente. Por suerte los jugadores rusos fueron recuperándose poco a poco, pero la fechoría quedo indemne. La FIBA alego que si no había reclamación especial no podía hacer nada y desde Rusia, pese a la insistencia de Eremin, pesó más la “alianza ortodoxa” con Grecia que la sed de justicia.

De una manera ensombrecida, el Olimpiacos llegaba de nuevo a la final four, donde habría de repetir la actuación del año anterior: semifinal victoriosa ante el Panathinaikos (la FIBA obligaba, en sus competiciones a que los equipos de un mismo país se enfrentaran en semifinales), favoritismo y posterior derrota en la final ante un equipo ACB entrenado por Obradovic (esta vez el Madrid). Pese a que volvieron a hacerse con la liga, Johnson (que volvió a buen nivel a la NBA) y Volkov salían del equipo para dar entrada a Walter Berry (que regresaba) y a David Rivers.

¿Justicia poética dirán algunos? Quizás, pero si hay que buscarla quizás se encuentre en que en la nueva temporada (95-96), CSKA y Olimpiacos fueron encuadrados en el mismo grupo y pese a que al final presentaron el mismo balance (10-4) el hecho de que los moscovitas ganaran su doble enfrentamiento hizo que, en un triple empate con el Benneton, el CSKA fuera primero y el Olimpiacos fuera tercero. Lo que puede parecer irrelevante, no lo es tanto al comprobar que al amparo de su publico el CSKA lograba el pase a la final four (caerían ante un Panathinaikos con el mejor Wilkins del año, 30 ptos) mientras que los del Pireo caían ante el R.Madrid. Un año más tarde, y contra todo pronóstico, el Olympiacos lograba al fin, su anhelada euroliga tras una temporada sumamente irregular en la que se veía obligado a competir desde los octavos de final con el factor pista en su contra. Al título europeo le seguiría el domestico…empezando una sequía que dura hasta nuestros días y donde solo pequeñas alegrías coperas (2002, 09 y 10) atenuarían la desazón de los del Pireo quienes tras arruinarse a principios de la década pasada (quizás el equipo que lidera Radja en la 01 es el último grande de esa época), pasarían a vivir otra espiral de gasto brutal con un par de finals four como exiguo premio. Curiosamente, esta temporada y tras vivir otro de sus recurrentes achuchones financieros, el Olympiacos parece haberse reinventado de forma más natural y aunque es pronto para saberlo, quizás la actual (y obligada)apuesta por una base de jugadores jóvenes permita al club rojillo volver a ganar y hacerlo además con una doble satisfacción por el trabajo bien hecho.

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LOS JUGADORES

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Miembro de la exitosa generación helena del 90(oro en los europeos U-18 de 2008 y en el U 19 de 2009 y plata ese mismo año en el mundial), Evangelos Mantzaris esta confirmando en el Pireo las buenas sensaciones ofrecidas la temporada pasada en el Peristeri. Asentado como titular en la segunda mitad de temporada, Mantzaris muestra una gran madurez en el juego y una excelente actitud defensiva, mientras que en la parcela ofensiva sus problemas de regularidad en el tiro siguen siendo su mayor preocupación. Tras su azarosa salida del Partizan en víspera del Top 16, Acie Law ha conseguido encontrar un rol acorde a sus capacidades bajo la tutela de un Ivkovic más comprensivo de lo habitual. Excelente manejador de balón y muy peligroso en el 1*1 desde donde llegan la mayor parte de sus asistencias, Law aporta dinamita ofensiva saliendo del banquillo ofreciendo soluciones que tapan sus problemas con la dirección de juego y sus problemas en el tiro. Zurdo como Law y miembro como Mantzaris de la generación del 90, Kostas Sloukas vive su regreso al Olympiacos tras su cesión a un Aris donde su asentamiento en el juego le abrió las puertas de la selección absoluta en el eurobasket de Lituania. Comparado en su país con el propio Diamantidis, Sloukas esta siendo utilizado esta temporada más como escolta que como base. Algo falto de capacidad atlética, Sloukas posee no obstante un buen primer paso y una gran capacidad para generarse tiros. Fino en el triple (por encima del 50% tanto en euroliga como en la Heba) y con mucha personalidad, Sloukas apunta a pilar claro en el futuro Olympiacos. Por ultimo, Dimitiros Katsivelis, encarna a otra de las apuestas de futuro del nuevo Olympiacos. Grande para el puesto de base, se encuentra más cómodo jugando en transición aunque Ivkovic le ha utilizado más como revulsivo defensivo que otra cosa (por ejemplo en la remontada ante el Fenerbahce).

Tras oficiar como base toda la temporada pasada, Vasilis Spanoulis ha vuelto en esta, pese a la salida del equipo de Teodosic y Papaloukas, a la posición de escolta, dibujando una gran temporada (aunque con ciertas dudas al final, de 20´3 de valoración en la primera fase, paso a 14 en el top 16 y algo menos de 10 en play-off). Claro líder del equipo, Spanoulis es el director de facto en buena parte de los ataques de los de Ivkovic. Sin llegar a ser un especialista, Spanoulis ha mejorado en el tiro exterior y sigue siendo muy peligroso desde la media distancia con su facilidad para generarse tiros desde la media distancia, aunque su fuerte sigue siendo su capacidad de penetración donde su excelente uso del cuerpo le permite finalizar situaciones de atasco o forzar numerosas faltas. Buen pasador cuando genera ventajas, su tendencia en ocasiones a amasar en exceso el balón le impide dar una dimensión global a su juego. Con Spanoulis monopolizando el rol principal y Sloukas gozando de minutos en el 2, el papel de Martynas Gecevicius ha quedado muy reducido en la segunda mitad de temporada. Dotado de indudables cualidades técnicas, su necesidad de continuidad y confianza para rendir estad limitando las posibilidades de un jugador que sin embargo sigue mostrando destellos de enorme clase. Gran tirador, el lituano posee además una muy buena visión de juego y ha mostrado evidentes progresos en la faceta defensiva. En un equipo que habitualmente muestra problemas en el tiro exterior, la final four puede ser un momento de oro para que el ex del Lietuvos de un paso al frente. Fiel a una trayectoria donde el buen papel en equipos modestos se alterna con el ostracismo en los de primer nivel, Michalis Pelekanos esta viviendo una temporada con un protagonismo menor y que por si fuera a poco tiende a disminuir (12 minutos de media en la fase regular pero inédito ante Siena). Zurdo cerrado, el de Koridalos sufre en el manejo de balón y en el tiro exterior, dejando sus condiciones ofensivas en manos de una buena capacidad atlética que le permite a su vez mostrarse como un buen defensor, rol por el podría encontrar su papel en Istambul.

Asentado definitivamente como alero, Kostas Papanikolau es el tercer representante de la generación del 90 en un Olympiacos donde ha conseguido ganarse por segundo año la confianza de Dusan Ivkovic. Buen defensor y con capacidad de ayudar en el rebote, Papanikolau muestra una madurez en el juego notable así como capacidad para romper de fuera a adentro o incluso en el poste bajo. Muy irregular en el tiro exterior, ha evidenciado progresos en la naturalización y velocidad de su ejecución pero sigue presentando porcentajes pobres lo que, junto a su tendencia para cargarse de faltas innecesarias o su poca capacidad de pase, siguen siendo la principal laguna en su juego. Tras su espectacular mundial en la propia Istambul, el papel de Marko Keselj fue una de las grandes decepciones del Olympiacos la temporada pasada en una situación que por momentos parecía repetirse este año. Descartado en buena parte del tramo final de la temporada pasada, el serbio conseguía de nuevo hacerse un hueco en el eurobasket donde si bien estaba más irregular que en Turquia volvía a tener momentos de gran inspiración (23/48 en triples con 7 a Francia en el partido que pudo cambiar el destino de los serbios). De vuelta al Pireo, y pese a estar a las ordenes en ambos casos de Ivkovic, una lesión y problemas con el técnico, llegaron a situar a Keselj más fuera que dentro del equipo hasta el punto que a finales de diciembre el jugador llegaba a viajar a Serbia para negociar su vuelta al Estrella Roja. Finalmente y tras reconducir la situación, el alero serbio llega a la fase definitiva de la temporada con un rol exponencialmente crecido. Tirador de rachas, a nivel de club no ha conseguido encontrar el acierto que ha evidenciado en torneos cortos, pese a lo cual sigue siendo una amenaza de primer orden. Grande para el puesto, sigue sufriendo en defensa y no ayuda lo esperado en defensa. Con margen de mejora en la lectura del juego y en el manejo de balón, su otra gran baza ofensiva se fundamenta en su largo primer paso que, sobre todo tras finta en el lateral, le permite encarar el aro con gran facilidad. Por último, el inédito (solo ha llegado a “vestirse” en el cuarto partido de la serie ante Siena) Panagiotis Vasilopoulos lucha por dejar atrás su particular calvario de lesiones y criticas por su alto contrato. De dudosa presencia en la cita turca, si finalmente consigue llegar puede aportar experiencia y alternativas como 3 o 4, aunque su estado físico, importante en un jugador de sus características es toda una incógnita.

Máximo anotador del equipo en la competición domestica y segundo más utilizado en la euroliga, parece claro que Georgios Printezis ha recuperado en Atenas su mejor versión. Jugando como 4, Printezis es el encargado de abrir la pista para dotar de espacio a las penetraciones de Spanoulis o Law, a la par que genera su propio peligro. Mejorado en el tiro exterior (aunque sus porcentajes son sensiblemente mejores en la liga griega), el ex de Unicaja hace daño con sus penetraciones donde su fuerza y su capacidad para finalizar con ambas manos generan buenos puntos para el Olympiacos. Con problemas ante cuatros de gran tamaño como puede ser Lorbek, el griego suple sus carencias con mucha actividad y una muy buena intuición para las ayudas. Pudiendo alternas el puesto de 4 o el de 5, Pero Antic esta ratificando en el Pireo las excelentes sensaciones que mostrara tanto en el Spartak como en el eurobasket de Lietuva con la sorprendente Macedonia. Claro ejemplo de jugador cuyo valor esta muy por encima de sus números, el flojo porcentaje en triples no refleja el peligro real de un Antic siempre amenazante desde fuera. Buen reboteador, quizás su mejor cualidad sea la inteligencia y pausa en su juego, lo que muchas veces le lleva a ser el verdadero cerebro del ataque ateniense gracias a su excelente manejo de las fintas y su maravillosa capacidad de pase. Llegado tras una azarosa carrera desde el siempre Bamberg, Kyle Hines esta demostrando de nuevo que su falta de centímetros no le impide ser un interior de plenas garantías. Ancho y fuerte, su excelente uso del cuerpo le permite resolver cuando recibe en ventajas a la par que cargar con brutalidad el rebote ofensivo definiendo así una de las señas de identidad del equipo. Segundo máximo anotador de los de Ivkovic, Hines esta mostrando problemas en el tiro libre aunque poco a poco parece ir asentando un interesante tiro de 4/5 metros. Con problemas de faltas recurrentes, en defensa su fortaleza consigue minimizar su falta de talla. Tras su decepcionante paso por el Baskonia, Richard Dorsey ha conseguido abrirse hueco en un Olympiacos al que ha aportado un interesante tono físico. Muy limitado con el balón en las manos, su carga del rebote ofensivo y su contundencia en las finalizaciones dan a Dorsey un papel importante en la oxigenación de la pintura helena. Buen taponador y duro en el 1x1, sus problemas de faltas son su mayor merma defensiva mientras que en el plano ofensivo, su flojo porcentaje desde el tiro libre ahonda en sus carencias. Reencontrado con un Ivkovic que en el Dinamo de Moscú saco su mejor versión, Lazaros Papadopoulos esta viviendo una temporada con un rol decreciente. Muy limitado en su físico, la robotización de su juego ofensivo no impide que tenga momentos en el que reciba balones con regularidad intentando castigar a los interiores rivales. Con pésimos porcentajes en los tiros libres y tendencia a las perdidas, Papadopoulos puede, no obstante, hacer daño si no recibe ayudas a través de sus semiganchos, sus reversos o su buena visión juego. En pugna con Papadopoulos por no ser uno de los descartados, la ultima plaza del juego interior podría ser para Andreas Glyniadakis. Formado en el Panathinaikos y con breve paso por la Nba (13 partidos en los Sonics de la 2006/07) Glyniadakis es un 2´15 relativamente coordinado y ciertos recursos para sacar partido a su zurda, pese a lo cual su inconsistencia defensiva y su falta de continuidad lastran sus verdaderas posibilidades.
EL ENTRENADOR:

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Tras la decepción de verse fuera de los juegos olímpicos con una selección serbia que había moldeado en busca de ese objetivo, Dusan Ivkovic vivirá en Estambul su séptima final four, dejando atrás el sinsabor de la eliminación de la temporada pasada y demostrando de paso que sigue en la elite de los entrenadores europeos. Con un equipo de menos individuales, el veterano técnico serbio ha conseguido crear un bloque con las ideas claras, gran dureza mental y una extremada competitividad en un reflejo de lo que han sido alguno de sus equipos en el pasado (Aek o Dinamo por ejemplo). Formado en el Radnicki, su primer gran éxito como entrenador llega en la temporada 78/79 cuando conduce al Partizan a un espectacular triplete, gracias al doblete nacional y a la copa Korac conseguida tras derrotar al Rieti de los Brunamonti, Zampolini o Meely por 108-98, en un encuentro donde Kikanovic se iba hasta los 41 puntos. Desde la capital yugoslava, Ivkovic pasaría a vivir su primera experiencia foránea en el Aris de Salónica permaneciendo en la ciudad “macedonia” durante dos temporadas. De vuelta a Yugoslavia, pasa por Radnicki, Sibenik y Vojvodina para, en la 91/92, volver a Salónica, aunque esta vez al gran rival de su anterior escuadra: el Paok. A las primeras de cambio, con Prelevic de estilete Ivkovic logra el título liguero tras vencer por 3-1 al Olympaicos de Paspalj, a la par de quedarse a las puertas de la Recopa tras caer en la final ante el Real Madrid por culpa del recordado robo de Ricky Brown. El éxito es rotundo y es que contra lo que se pueda pensar, el club blanquinegro distaba de ser una potencia histórica del basket heleno:

Fundado en 1926, el PAOK de Salónica creó su sección de baloncesto en 1928 formando parte de los inicios baloncestisticos de la competición griega. Convertido en un clásico europeo a partir de los años 80, el PAOK no presenta sin embargo un currículo nacional excesivamente grande ya que en sus vitrinas “sólo” se acumulan dos títulos ligueros (1959 y 1992) y 3 de Copa (1984,95 y 99).
El primer título liguero data de 1959, y fue conseguido tras derrotar en el partido decisivo a su sempiterno enemigo el Aris de Salónica por 66-58, con 25 puntos de Ikonomou y 18 de Theothoritis. Como curiosidad, hay que decir que el título se decidió por el formato triangular y que para evitar problemas la organización contrató a dos árbitros yugoslavos (Vukovic y Pastor). En cuanto al único precedente de éxito copero antes de la llegada de Ivkovic, habría que remontarse a 1984 cuando el PAOK, finalista ya un año antes, derrotaba en la final al Aris por 74-70 con 27 puntos de Stavropoulos. Eso si, cabe resaltar, que un año antes de la llegada del técnico serbio, el Paok había logrado tocar el cielo en la Recopa de Europa. Tras caer el año anterior en las semifinales de la propia Recopa ante el Knorr de Bolonia, el PAOK alcanzaba la final del 91 tras deshacerse del Dinamo Moscú en las semifinales. Su rival era un CAI Zaragoza con el que ya había compartido grupo en la liguilla previa, donde pese a vencer en Salónica por un espectacular 112-102, el PAOK no pasaba del segundo puesto ya que caía en su visita a a Zaragoza e Israel. La final sería de muy distinto signo, y tras un partido de clara iniciativa maña (65-57 a falta de ocho minutos) los acontecimientos extradeportivos que habían marcado toda la final (que llegó a estar parada por el penoso comportamiento de la afición helena) esta derivó en un cambio de rumbo en el que los 31 puntos de Prelevic acabaron por ser decisivos.

Un año después, Ivkovic guía al Paok a la primera final four de su historia peleando hasta el último instante su pase a la final antes de caer por un ajustado 79-77 ante la Benetton de un Toni Kukoc que coqueteaba con el triple doble (15 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes). Mediada la temporada 93/94, Ivkovic abandona el club por discrepancias con sus dirigentes pasando a enrolarse durante dos temporadas en el Panionios, que le sirve de plataforma para aterrizar en el Olympiacos. Al igual que en Salónica, a las primeras de cambio Ivkovic cambia la historia del club llevándole hasta el título de la euroliga y a un doblete nacional, que a día de hoy sigue marcando el ultimo título liguero de los del Pireo. Tras dos años más en el club rojo, donde lo más destacado es la clasificación para la final four del 99, Ivkovic ficha por el Aek de Atenas cumpliendo un nuevo ciclo de dos años saldados con sendas copas griegas y el meritorio triunfo en la copa Saporta de 2000 ante la Kinder de Bolonia, vengando así la derrota de la final de la euroliga del 98. Tras un año sabático, el técnico serbio se mueve a Moscú para dirigir a un Cska que pese a contar con una pareja tan solvente como Giricek-Turckan viene de quedarse fuera de la final liguera. En el cska, Ivkovic implanta una nueva forma de trabajar que devuelve al club rojo la hegemonía local y que le lleva a disputar tres final four consecutivas. Tras caer en las semifinales de 2003 y 2004 ante los anfitriones (Barcelona y Maccabi), en 2005, y tras firmar una temporada casi impoluta, la derrota como local ante el Tau acaba por poner fin a la aventura en el Cska. Sin moverse de Moscú, Ivkovic logra un nuevo título europeo al lograr la copa Uleb con un Dinamo al que al año siguiente guía hasta los cuartos de final de euroliga. Finalmente, después de unos años apartado del ámbito de los clubes, la temporada pasada Ivkovic volvía a un Olympiacos nostálgico de su anterior etapa, logrando la copa griega, pero quedándose a las puertas de la final four.

Con todo, y pese a tan impresionante bagaje, para entender la verdadera dimensión de Dusan Ivkovic es necesario referirse a su faceta de seleccionador. Como artífice de la regeneración serbia (plata en el eurobasket de Polonia y semifinalista en el mundial de Turquia) pero sobre todo como director de la gran Yugoslavia de finales de los años 80 y principios de los 90, donde Ivkovic habría de acreditar unos números para la historia:

En lo meramente estadístico el balance de Dusan Ivkovic a nivel de selección es apabullante. Tras su paso por la selección junior, Ivkovic llega a la selección “b” para dirigir a Yugoslavia, en la Universiada de Edmonton logrando la plata tras caer en la final ante los anfitriones liderados por Jay Triano. Pese a su condición de segunda selección, aquel grupo contaba con jugadores de la talla de Drazen Petrovic, Ivan Sunara (máximos anotadores de los plavi), Goran Grbovic, Danko Cvjeticanin, Velimir Perasovic, Emir Mutapcic o Rajko Zizic.
Cuatro años después, Ivkovic volverá a dirigir a una selección yugoslava en la Universiada, aunque esta vez la historia es distinta y es que, pese al carácter de selección B, el ex jugador del Radnicki es el elegido para sustituir a Kresimir Cosic en la absoluta. En Zagreb y con un equipo espectacular (los hermanos Petrovic, Vrankovic, Divac, Cutura, Radulovic, Cvjeticanin, Grbovic…) Yugoslavia logra el oro sin conocer la derrota en los ocho partidos disputados.
Al año siguiente logra en Holanda el pase a los juegos de Seúl, cayendo solo ante la URSS, logrando en la cita coreana la medalla de plata tras caer de nuevo en la final ante unos soviéticos a los que si habían conseguido derrotar en una primera fase, donde por el contrario no conseguían hacer lo propio con Puerto Rico.
Pese a ser los anfitriones del eurobasket 89, Yugoslavia debe pasar por el tramite clasificatorio donde en seis partidos solo conoce una derrota (97-74 ante Bulgaria en un partido extraño) mientras que en las cinco victorias supera los 105 puntos…llegando a 140 ante los propios búlgaros. Una vez en el eurobasket, exhibición para el recuerdo y oro como invictos… la misma medalla que Ivkovic se cuelga al año siguiente en el mundial de Argentina, aunque en esta ocasión con una derrota a cuestas (de nuevo ante Puerto Rico en la fase previa).
Pese a ser los vigentes campeones, Yugoslavia debe volver a participar en el preeuropeo de cara al eurobasket de Roma´91, y en esta ocasión ni siquiera concede una derrota simbólica, llegando a endosar a Alemania la friolera de 231 puntos en su doble enfrentamiento. Pese a todo lo que rodea al torneo, nuevo oro y de nuevo como invictos. Tras las sanciones de la ONU, Yugoslavia con Ivkovic al frente por última vez reaparece oficialmente en el eurobasket de Atenas´95, logrando un nuevo oro sin conocer la derrota ni en la fase de clasificación (aunque Bulgaria les arrancara una prorroga) ni en los 9 partidos del torneo propiamente dicho.
Al margen de los grandes torneos el balance en los partidos amistosos es igualmente notable, sumando 52 victorias por tan solo 12 derrotas, disputados no solo en los periodos 87-91 y 95 sino que también en el periodo más oscuro.
En 1992, antes de la sanción definitiva Ivkovic trabaja con 16 jugadores de cara a la participación en el preolímpico (Djordjevic, Danilovic, Paspalj, Bodiroga, Rebraca, Dobras, Prelevic, Divac, Jankovic, Savic…) llegando a disputar dos amistosos ante Grecia y Francia con sendos triunfos. Sin poder disputar e torneo olímpico, Yugoslavia no volvería a jugar como tal en unos años…aunque en 1993 y sin nombre en la camiseta disputan dos partidos ante Grecia como homenaje a Boban Jankovic, que la federación yugoslava considera oficiales saldándole con sendas victorias de un equipo plavi que contaba con lo más granado de su basket a excepción de Divac y Bodiroga. Por último, y bajo el nombre de Serbian All Stars, Ivkovic dirige a una suerte de selección yugoslava encubierta que logra llevarse el torneo Acrópolis de 1994 y que contaba con jugadores de la talla de Djordjevic, Obradovic, Loncar, Beric, Sretenovic o Rebraca.



En total 115 victorias en 134 partidos con Yugoslavia...

LOS NÚMEROS (entre paréntesis los jugadores más destacados)

PUNTOS: 77´59 (Spanoulis 16´5, Hines 10´8, Printezis 10´3)
REBOTES: 34´25 (Dorsey 5´7, Hines 4´7, Antic 4´5)
ASISTENCIAS: 14´05 (Spanoulis 3´9, Law 2´4, Papadopoulos 2´2)
TAPONES: 3´2 (Dorsey 1´3)
VALORACION: 81´95 (Spanoulis 16´4, Printezis 11´2, Hines 10´8)
TIROS DE 2 %: 52´4%
TIROS DE 3 %: 32´6 %
TIROS LIBRES: 73´7 %

EL JUEGO

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ATAQUE

ESPACIOS: Con Printezis o Antic abiertos, el Olympiacos tiende a generar mucho espacio buscando las penetraciones de Spanoulis o Law y facilitando las opciones en el lado débil del juego interior.

RITMO: Sin ser un equipo especialmente rápido, este Olympiacos tiene poco que ver con él de la anterior etapa de Dusan Ivkovic y rara vez renuncia a las transiciones.

SEGUNDAS OPORTUNIDADES: Con hasta tres hombres cargando el rebote de ataque, los del Pireo generan nuevas posesiones con relativa facilidad.

SPANOULIS: Máximo anotador, máximo asistente, pese a la larga rotación de los rojiblancos la importancia del escolta heleno es absoluta

DEFENSA

AGRESIVIDAD: Muchas rotaciones con la idea de mantener la frescura y con ella una tremenda agresividad en la defensa del balón.

INTIMIDACIÓN: La falta de centímetros de la rotación principal se ve compensada por el tamaño de los aleros y, sobre todo, por la actividad de Dorsey.

ALTERNATIVAS: En la segunda mitad de la temporada, Ivkovic ha probado en momentos puntuales a mostrar una zona 3-2 muy dinámica…

AYUDAS: Muy frecuentes en la pintura, en buena parte de los partidos optan por no realizarlas en el exterior prefiriendo resguardar el aro a saltar a los tiros.


DATOS, CLAVES, CURIOSIDADES…

LA EXPERIENCIA ES UN GRADO (PARTICIPACIONES EN FINAL FOUR)

BARCELONA

Victor Sada: 3 (campeón 2010 y sf 2006 y 09 con Barcelona)
Juan Carlos Navarro: 5 (campeón 2003 y 10, sf 2000, 06 y 09 con Barcelona)
Pete Mickael: 2 (campeón 2010 Barcelona, sf 2008 Tau)
Chuck Eidson: 1(Finalista 2011 Maccabi)
Erazem Lorbek: 3 (Campeón 2010 Barcelona, finalista 2004 y 09 con Fortitudo y Cska).
Boniface N´Dong: 1 (Campeón 2010 Barcelona)
Fran Vázquez: 1 (Campeón 2010 Barcelona).
Xavi Pascual: 2 (Campeón 2010 y sf 09 con Barcelona)

OLYMPIACOS

Vasilis Spanoulis: 2 (campeón 2009 y sf 2005 con Panathinaikos)
Panagiotis Vasilopoulos: 2 (Finalista 2010 y sf 09 con Olympiacos)
Michalis Pelekanos: 1 (sf 2009 Olympiacos)
Lazaros Papadopoulos: 1 (campeón 2002 con Panathinaikos)

* Andreas Glyanidakis y Kostas Papanikolau formaban parte de la plantilla del Olympiacos en 2010 pero no participaron en la final four. El pivot ya había vivido esa misma situación en el Panathinaikos de la 99/00 y 00/01.

MEDALLISTAS:

Barcelona

Victor Sada: Oro eurobasket 2011
Marcelino Huertas: Oro torneo americas 2009, oro panamericanos 2007Plata torneo americas 2011
Juan Carlos Navarro: Oro eurobaskets 2009 y 11, Oro mundial 2006, Plata JJOO 2004 y eurobasket 2003 y 07, bronce eurobasket 2001.
Kosta Perovic: Plata eurobasket 2009.
Boniface N´Dong: Plata Afrobasket 2005

Grecia

Vasilis Spanoulis: Oro eurobasket 2005, plata mundial 06 y bronce eurobasket 2009.
Giorgios Printezis: Bronce eurobasket 2009
Panagiotis Vassilopoulos: Oro eurobasket 2005 y plata mundial 2006
Andreas Glyniadakis Bronce eurobasket 2009
Lazaros Papadopoulos: Oro eurobasket 2005 y plata mundial 2006

Otros títulos europeos

Marcelino Huertas: Fiba cup en 2006 con Joventut
Juan Carlos Navarro: Copa Korac 1999 con Barcelona
Chuck Eidson: Eurocup con Lietuvos Rytas 2009
Martynas Gecevicius: Eurocup 2009 con Lietuvos
Lazaros Papadopoulos: Uleb 2006 con Dinamo Moscú


UNA SEMIFINAL “SINIESTRA”: Si la convocatoria de Ivkovic lo permite (es poco probable) la semifinal entre blaugranas y rojiblancos podría contar con hasta 8 jugadores zurdos: Eidson, Mickael e Ingles por parte cule y Sloukas, Law, Papanikolau, Peleaknos y Glyaniadakis por parte helena. Con todo, ninguno llega a los extremos logrados por Jure Zdovc en alguno de los amistosos previos, cuando su Eslovenia llego a juntar hasta siete en un mismo partido (Lakovic, B.Udrih, G.Dragic, Klobucar, Z.Dragic, D. Muric y Slokar).

REFERENTES: Un jugador de cada equipo ya sabe lo que es ser elegido Mvp de la final four, pero más allá de ese duelo entre Spanoulis y Navarro, el equipo de Xavi Pascual parece contar con más jugadores capaces de desatascar un partido: Pete Mickael, Lorbek o un Chuck Eidson que el año pasado lo bordo en la final four tras unos meses discretos (dos años antes ya había sido el mvp de la de la Eurocup así como de la copa lituana tras anotar 40 puntos jugando como base).

RITMO: Clave un tanto paradójica, contemplada la euroliga se puede sacar por conclusión que el Olympiacos apuesta por un ritmo algo más vivo que el Barcelona…y en cambio, todo indica que una mayor agresividad de los cules y con ella una mayor vocación de transición podría desarbolar a los del Pireo.

REBOTE OFENSIVO: Faceta claramente favorable al conjunto griego, donde la carga llegando desde fuera de Antic, Dorsey o Hines no solo facilita muchas segundas oportunidades sino que impide a los rivales salir con naturalidad al contraataque.

TIRO EXTERIOR: Faceta a mejorar por ambas escuadras, pero que puede ser más importante para el Barcelona. Con un Olympiacos que tiende a colapsar la zona, el acierto en los tiros liberados del Barcelona puede llegar a ser poco menos que fundamental.

DUREZA MENTAL: El Barcelona parte como favorito, pero el conjunto griego, a excepción de su partido en Moscú, se agarra a los partidos de manera casi estoica. Bien en los momentos clave, los de Ivkovic solo han vencido en tres partidos como visitantes…eso si, uno por fase y justo el que necesitaban para clasificarse.